domingo, 6 de marzo de 2016

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Tenemos lo que creemos merecer

Hola chicas,
Después de unos meses de ausencia, estoy de vuelta. Han pasado tantas cosas: mi novio se convirtió en mi ex, cambié de trabajo, llegué al tercer piso y terminé la maestría... Cada cosa en un periodo de tiempo tan pequeño que me han dejado con la cabeza enmarañada y con unas ganas profundas de salir huyendo. Confieso que he considerado dejar de escribir o al menos ya no hacerlo de una forma tan pública. Bloggear es una forma deliciosa de desahogo y al mismo tiempo deja esa sensación de andar por la vida desnuda. Desnuda de los sentimientos, desnuda de lo que pienso, desnuda de lo que he vivido. Podría parecer algo irrelevante pero no es fácil...sobre todo cuando conozco a alguien en plan romántico...



La verdad es que casi siempre me hago la loca y procuro contarle de esta parte de mí hasta que se vuelve inevitable...Lo más parecido que me viene la mente es la incomodidad de tener las piernas abiertas frente a un ginecologo guapo jajaja... Incomodidad al cien y nervios de lo que pueda encontrar...

Y aún con todo y eso, sigo llegando a la conclusión de que escribir es lo que me gusta, lo que vine a hacer a este mundo...
En fin, habiendo aclarado eso, les cuento que hace poco en una cena, me han dejado con la boca abierta...
Cabe destacar que soy fan intensa de la astrología y resulta que un chico me pregunta porque nunca he salido con un Libra y yo le contesto que no se, que siempre me han parecido demasiado buenos, demasiado maleables, que me aburren... Entonces él me miró perplejo y me contestó: ¿En verdad piensas que no te mereces a alguien así? ¿Alguien bueno?

La verdad es que no supe que decir, yo misma he escrito miles de veces que tenemos el amor que merecemos...
Pues ese día me cayó como balde de agua fría y pude ver que aún hay una parte de mí que no se siente merecedora de un amor bonito, de una historia padre, de un noviazgo sano, de un hombre BUENO...
Es por eso que mandé a volar al que me dijo que se veía conmigo y me decidí por quien vivía del otro lado del mundo. Fue por eso que me aferré a tantas historias imposibles, a tantos amores platónicos...
Era yo buscando cumplir con esa idea de que el amor debe ser una lucha, un eterno estira y afloje. 
Esa noche más tarde, no pude evitar pensar en el poema de Warsan Shire, que habla sobre nuestras creencias y como terminan guiando nuestras acciones:


¿Qué tan lejos has caminado por hombres que nunca sostuvieron tus pies en sus regazos?  ¿Qué tan seguido has hecho negocio con tus huesos, para terminar malbaratándote? 

¿Por qué encuentras lo imposible, tan hermoso? ¿Dónde empezó todo? ¿Qué salió mal? ¿Quién te hizo sentir que no valías?
Si te querían, te hubieran elegido. ¿Cierto? 
Todo este tiempo rogaste por amor en silencio. Pensabas que no te escucharían pero lo olían en ti. Debiste saber que podían sentir la desesperación en tu piel.
¿Y qué tal los otros que estaban dispuestos a hacer todo por ti? ¿Por qué hiciste que te amaran hasta que no lo toleraste?
¿Cómo haces para ser estas dos mujeres, ambas volubles y necesitadas?
¿Dónde aprendiste a querer a quien no te quiere?
¿Dónde aprendiste a dejar a quien quería quedarse?

Y bueno, no se que pase con este Libra, lo que si es seguro es que ya se lo que quiero y lo más importante: por primera vez empiezo a creerlo.


Ponle amor,

La Chica Bien