domingo, 10 de enero de 2016

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Cómo hacer que un hombre se enamore de ti

Hace unos días, en clase, el maestro nos preguntó cuál era la mejor estrategia para lograr que alguien se enamore de nosotros. Sintiéndonos expertos en el tema, empezamos a opinar cosas del tipo: tener detalles, pasar tiempo juntos, motivarlo, decirle cosas bonitas, hacer que pase buenos momentos, hacerlo reír, etcétera. Pero el maestro no parecía convencido. Entonces levanté la mano y le dije que para que un hombre se enamore es necesario entender qué le apasiona e impulsarlo a que vaya tras ello. No obstante, el maestro una vez más confirmó que estaba equivocada, que de hecho es así como yo me iba a enamorar, pero no la otra persona de mí. Me quedé con la boca abierta y seguí escuchando…
El maestro nos explicó que el secreto consiste en pedirle a la otra persona que haga algo por nosotros, porque nos enamoramos de aquello a lo que le invertimos tiempo, esfuerzo y energía. “¿¡Qué está diciendo!?”, pensé, yo que siempre me las he dado de mujer independiente, que me cuesta muchísimo recibir, que me desvivo en todas mis relaciones, que soy siempre la que da más… ¿Será por eso que no se me dan los amigos con derechos? ¿Será que por eso siempre termino enamorándome?
Sin embargo, concluí que tal vez el maestro tenía un poquito de razón, así que seguí atenta mientras nos explicaba que nos enamoramos de aquello a lo que nos entregamos. Entonces pensé en El principito y en cómo el protagonista se desvivía cuidando a su amada rosa, tanto así que al resto de las rosas les decía: “Seguramente cualquiera que pase pensará que mi rosa se les parece. Pero ella sola es más importante que todas ustedes, puesto que es ella a quien he regado. Puesto que es ella a quien abrigué bajo el globo. Puesto que es ella a quien protegí con la pantalla. Puesto que es ella la rosa cuyas orugas maté (salvo dos o tres para las mariposas). Puesto que es ella a quien escuché quejarse, o alabarse, o incluso a veces callarse. Puesto que es mi rosa. Es el tiempo que he invertido en mi rosa lo que la hace tan importante”.
Y yo que le digo a mi novio: “Tranquilo, yo llego a tu depa”, “no te preocupes, yo lo hago”, “está bien, yo puedo sola”. ¿Será que le estoy quitando la oportunidad de enamorarse, de involucrarse más?
Más tarde me puse a pensar en que los kabbalistas opinan algo muy similar: uno termina enamorándose de las cosas a las que les da, no a las que les quita. Además, ¿no es el propósito de las relaciones pasar de egoístas a altruistas? Es por eso que nos enamoramosdando. Las mejores relaciones son aquellas en las que ambas personas están pensando en qué le pueden aportar al otro, cómo pueden hacerse bien y apoyarse mutuamente.
En un mundo donde las mujeres cada vez nos volvemos más independientes, es bueno tomarnos una pausa y permitirnos que nos consientan, que nos quieran, que nos ayuden. No por debilidad ni por necesidad, sino porque es también una forma de hacer sentir importante al otro y, como dijo mi maestro, es así como nos enamoramos.
Ponle amor,
La Chica Bien