miércoles, 25 de noviembre de 2015

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Por qué las prostitutas no besan (¿será que los besos son más íntimos que el sexo?)


A los 8 años, mirando fijamente a mi papá, le pregunté: “¿Qué significa la palabra erótico?”. Un poco precoz, lo sé, pero es que siempre he sido muy curiosa. Hace unos meses escribí un artículo sobre no acostarte con alquien que no te gustaría ser y se volvió muy popular. Esto confirma que no estoy sola y que hay muchos que tenemos inquietudes y que sentimos que hay mucho más detrás de la penetración y el contacto de los cuerpos. Así que hoy quiero contarles algunas cositas sobre los besos, estoy segura de que cambiará su forma de verlos…
¿Cuántas veces no hemos dicho o escuchado frases del tipo: “Equis, sólo fueron unos besos”, “nos besamos y ya, no llegamos a más”, “un beso como un vaso de agua, no se le niega a nadie”? Y es que la verdad, cuando pensamos en besar, lo tomamos muy a la ligera, como algo superficial y casual… pero ¿qué tal si hay algo más?
Un poco de contexto: de la película Pretty Woman aprendí que las prostitutas no besan, cuando vi a Julia Roberts que se negó a besar a su cliente pero no a tener sexo. Y es que su mejor amiga le advirtió que besar crea apego y terminaría enamorándose. Luego lo leí en la novela Once minutos: una prostituta menciona que ellas no besan en la boca porque reservan ese momento especial, para alguien por quien sí sientan amor. Los kabbalistas, por ejemplo, opinan que los besos son una forma muy poderosa de combinar almas. Ellos consideran que el aliento es una parte esencial en el alma de una persona y que, con un beso pasional, las almas se unen.
Ahora vamos con la parte científica: hay estudios que indican que los besos nos dan muchísima información sobre la otra persona. Ayer en clase nos dijeron: “Si no te gusta cómo se siente, cómo huele y cómo sabe, no te quedes”. Estas cuestiones son básicas para saber si dos personas son compatibles, ya que, desde un punto de vista reproductivo, los besos nos indican quiénes pueden ser los mejores candidatos para continuar con la especie, y esto hace que los besos sean decisivos en una relación. Si besas y no hay química, directo a la friend zone.
Otro punto importante es que los labios son la parte más delgadita de piel en nuestro cuerpo, por lo que resulta sumamente sensible al placer. Cuando besamos y lo disfrutamos, generamos oxitocina y eso nos hace más empáticos y receptivos a las cualidades de la otra persona. Además, besar nos relaja y –tenían razón en Pretty Woman– crea lazos: nos hace sentirnos más apegados a nuestra pareja.
Muchos argumentan que se puede tener sexo sin sentimientos, porque no necesariamente hay contacto visual y puedes estar pensando en otra persona o simplemente buscando saciar tus deseos carnales. Pero cuando se trata de besar, estás frente a frente, compartiendo el mismo aliento, la esencia de la otra persona entra en contacto con tu lengua y respiras al otro, lo bueno y lo malo.
Con toda esta información, no busco convencer a nadie de que se ponga un tapabocas y se aísle de los demás, sino de que podamos darle a un beso el valor que merece, que cuidemos con quién nos compartimos y a quién le damos entrada a nuestra vida