lunes, 26 de octubre de 2015

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“Por favor, por favor, que abra los ojos y sepa de lo que perdió”, “Que regrese, que me vuelva a buscar”, “Que las cosas vuelvan a ser como antes”, “Que me extrañe, que valore lo que teníamos”, “Que se dé cuenta que con ella no va a tener lo que conmigo tenía”.
Que levante la mano quien no haya tenido un pensamiento así después de terminar una relación. Yo me declaro culpable, los he tenido más veces de las que me gustaría admitir. A veces por amor, otras tantas por ego, pero es típico que una parte muy fuerte de nosotras tenga la esperanza de que la persona regrese. Yo he prendido velitas, he recitado decretos, les he rezado a todos los santos.
¿Qué tal si aprendiéramos a ver la situación de otra forma? Y no me refiero a que reprimamos lo que sentimos o que finjamos que todo está bien, sino más bien aprender a verlo con otros ojos. A darle la vuelta a lo que nos está pasando. ¿Qué tal si en vez de pedir al universo (o a lo que sea que creas) que vuelva, pidiéramos fortaleza para superar la situación?
Marianne Williamson, una de mis escritoras favoritas, aconseja que la mejor forma de orar cuando estás pasando por una situación así, es: “Querido (aquello en lo que creas), pongo esta situación en tus manos. Que mi ex pareja encuentre la felicidad, que todos encontremos la felicidad. Si su felicidad está aquí conmigo, entonces te ruego que llegue hasta su corazón. Si no lo está, entonces te ruego que sanes el mío. Que se haga tu voluntad. Amén.”
Si no te late tanto la onda de la oración, te dejo otra muy buena opción de la películaComer, rezar y amar:
Él: Déjalo ir.
Ella: Pero lo amo.
Él: Pues ámalo.
Ella: Pero lo extraño.
Él: Pues extráñalo. Cada vez que pienses en él, mándale amor y luz. Después deja ir el pensamiento. Tienes miedo de dejarlo ir porque después estarás sola. Pero esto es lo que tienes que entender, si despejaras todo ese espacio que ocupas en tu mente por obsesionarte con esta persona, tendrías una puerta y ¿sabes qué haría el universo al verla? Colarse. Se colaría y te llenaría del amor más hermoso que jamás hayas podido conocer. Así que deja de estar usando a él para bloquear esa puerta. Déjalo ir.
En mi clase de Kabbalah aprendí que todo empieza a fluir cuando soltamos la necesidad de control, cuando aprendemos a confiar en que todo lo que sucede es siempre para nuestro bien (por más que en el momento se sienta como una patada en el estómago). A muchos de mis exes, les lloré como Magdalena y hoy por hoy, me doy cuenta que llegaron a enseñarme algo. Algunos duraron meses, otros años, pero siempre ha sido el tiempo perfecto. Espero este artículo sea como un cariñito para tu corazón cuando cortas, y recuerda que cada final, es también un nuevo comienzo.
Ponle amor,
La Chica Bien