martes, 11 de noviembre de 2014

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3 remedios para sanar los tropiezos con la misma piedra


Una vez más te encuentras en la misma situación, pensando que tal vez eres la hermana perdida de José José porque es un hecho que no naciste para amaaaaar, nadie nacióoooo para ti y que tus sueños nunca se volvieron realidaaad...
Una vez más te entregaste, te abriste, confiaste y te pagaron mal. Y es que justo cuando comenzabas a pensar que no existía espécimen peor que Juanito tu ex, te tropiezas monumentalmente con una piedra que terminó siendo igual de rasposa que todos los anteriores. Todos están cortados por la misma tijera –te repites mientras te devoras ese bote de nutella-


Pero ALTO, antes de tirarte al drama y retirarte del mercado definitivamente, considera lo siguiente:


-Cambia de platillo :
Es muy cómodo ponernos a despotricar contra el tipo en cuestión, colocar estatus en redes sociales del tipo: todos los hombres son iguales y hacerte la pobrecita, quejarte con tus mejores amigas esperando que te digan que no te merecía y que no sabe lo que ha perdido. Se siente bonito lavarse las manos y echarle toda la culpa al supuesto patán que te rompió el corazón, pero créeme que eso sólo empeora las cosas. Mientras sigas pensando que eres víctima de las circunstancias y que la vida te ha robado taaaaanto (léase con tonito de telenovela), no podrás romper el patrón. Si ya estás cansada de ir  con las rodillas raspadas por tanto tropiezo con piedras que lejos están de ser preciosas, es momento de tomar las riendas. Lo primero es aceptar tu responsabilidad por el manjar que está servido en tu plato. Para ilustrar el concepto, imaginemos que Perenganito (tu ex) es leche de vaca. Si ya te diste cuenta que te da náuseas, que te inflama y te saca ronchas… ¿Por qué insistir en tomarla? Puede que te encante el sabor o  que el resto de las leches te parezcan muy simples, pero al final de cuentas sabes que  termina haciéndote daño. ¿Vale la pena? Como bien lo dijo Einstein: “Locura es hacerlo mismo una y otra vez, esperando resultados diferentes”. Si ya sabes que eres intolerante a la lactosa, es hora de cambiar el menú y empezar a ordenar algo distinto. Es decir, date la oportunidad de salir con alguien con el que normalmente no saldrías o con alguna persona que siempre ha estado ahí con la camiseta puesta para incluirse en tu futuro (cual canción de Arjona) y manda a volar todos esos pensamientos limitantes del tipo: nunca saldría con alguien del trabajo o de la escuela, que sea menor/ mayor. El punto es salir de tu zona de confort y reajustar tu GPS emocional para localizar otro tipo de hombres. 

-Enfócate en lo bueno
Antes de mandar todo a volar porque tu vida amorosa no es cómo quisieras, ponte a pensar en lo que bueno que tienes (familia, amigos, un trabajo, salud, etc) Seguro otras áreas en tu vida puedan beneficiarse de este situación. Dale duro al gym, retoma ese hobbie que tanto te hace feliz, vete de viaje, toma clases de algún idioma. Se trata de usar el dolor como combustible para seguir avanzando y transformarlo en creatividad.
Hay una frase de Carrie Bradshaw que aplica perfecto para este caso: Dicen que en Nueva York siempre estás buscando un trabajo, un novio o un departamento. Digamos que tienes dos de esos tres requisitos, y son fabulosos. ¿Por qué dejamos que la cosa que no tenemos afecte a cómo nos sentimos con respecto a las que tenemos?”.
Abre los ojos y date cuenta de todas las cosa bonitas que hay en tu vida, Aprovecha todo ese amor que sentías por él, para invertirlo en ti y en tus proyectos.


-Vive tu duelo
De la misma forma que el doctor nos recomienda darle suave con la comida para recuperarnos de una reacción alérgica, en este momento lo mejor es que te tomes las cosas con calma. Así que antes de declararte hombreriega al estilo Cansada de besar sapos, considera que tal vez lo mejor es estar sola hasta que puedas poner tus pensamientos en orden. Hasta que no cambies tú, seguirás atrayendo el mismo tipo de hombres.
El tiempo es necesario para asimilar las cosas y detectar patrones que venimos repitiendo. Eso no sucede de un día para otro y muchas veces aplicar el método de clavo saca otro clavo, nos deja más enterradas. 

Ponle amor,
La Chica Bien