martes, 8 de julio de 2014

Pin It

Widgets

Antes de ser madre: aprende a ser tu propia madre


¡Hola Chicas!
Dicen por ahí que para amar a alguien más, debemos amarnos primero. Para ser felices con otro, debemos aprender a disfrutar nuestra propia compañía.  Debemos ser maravillosas para atraer gente maravillosa, ya que lo similar se atrae. Si queremos algo en nuestras vidas, debemos estar dispuestas a darlo. Hay que dar lo que deseamos recibir.
Aún no tengo la dicha de ser madre, pero me gusta pensar que el mismo concepto aplica también a la maternidad. Para ser buena madre hay que aprender a nutrirnos y a cuidarnos.  En pocas palabras, ser nuestras propias madres. Podemos hacer mucho más por los demás (hijos, hermanos, mascotas, etc) cuando atendemos nuestras necesidades básicas. No por nada en los aviones nos recomiendan colocar nuestra máscara de oxigeno antes de asistir a otros. Debes asegurarte que estás respirando para ser útil. No es egoísmo, es necesario.
Y es que crecimos esperando tanto de una sola persona, que olvidamos tomar responsabilidad sobre nosotras mismas. “Madre”: esa criatura incansable, incondicional, perfecta, que estará sin importar lo que suceda, dispuesta a socorrernos y amarnos. Suena como la descripción de un súper héroe, ¿No crees? Debe ser complicado cargar con el peso de tantas expectativas por llenar.
Hace poco fui a un curso para sanar la relación con otras mujeres. A cada una  nos pidieron que describiéramos la relación con nuestras madres. De un grupo grande, no hubo una que dijera que la aceptaba y estaba feliz con la madre que le tocó. Y entonces la consideraban demasiado exigente, demasiado fría, demasiado protectora, demasiado cariñosa, demasiado seca. Decían cosas como: me gustaría que fuera menos “esto” o más “aquello”, me hubiera gustado que estuviera más presente o no todo el tiempo encima de mí…
Sin embargo, cada quien tiene los padres que merece, los que necesita para lograr su misión en esta vida. Según la Kabbalah, tú eliges a tus hijos y ellos te eligen a ti. No hay coincidencias.
Y aún cuando tengas la mejor de las madres, es importante y súper poderoso aprender a cuidarte. A veces es simplemente cuestión de pensar en si permitiríamos que una hija nuestra hiciera lo que dudamos. Por ejemplo, si estás en una relación tormentosa y no sabes qué decisión tomar, pregúntate qué consejo le darías a tu hija si ella estuviera en la misma situación. ¿Verdad que se vuelve más claro?
Esto no significa que te encierres en una burbuja o te vuelvas Srita. Independiente, para nada. Entre más te ames y atiendas tus necesidades, mejores serán tus relaciones.
Considera lo siguiente:

¿Eres amable contigo misma y te perdonas?
¿Te das atención?
¿Te das tiempo para divertirte?
¿Eres disciplinada en el trabajo?
Cuando te sientes triste, ¿Te animas para salir a la calle, arreglarte y distraerte?
¿Te hablas con amor?
Cuando algo desastroso te pasa o haces el ridículo, ¿Eres capaz de reírte y continuar?
Cuando dejas de ir al gimnasio, rompes la dieta o le llamas al ex, ¿Te castigas o eres capaz de dejarlo ir?
¿Eres paciente contigo misma?
¿Te alimentas sanamente? ¿Le das prioridad a tus horas de descanso?
¿Eres capaz de alejarte de lo que te hace daño? (Comida, relaciones, lugares)
Cuando te sientes enferma, ¿Te atiendes? ¿Vas al doctor?
Cuando no quieres hacer algo ¿Dices que no?
¿Se te dificulta poner límites?
¿Cuidas tu dinero? ¿Pagas a tiempo tus deudas?

El primer paso es reconocer que hay algo que cambiar, acá te paso algunos tips para tomar acción:

-Dedícate tiempo a diario:
Pueden ser 10, 20 minutos o una hora, el punto es que te enfoques en darte atención. Puedes meditar, pintarte las uñas, untarte crema, darte un masajito en los pies...

-Practica el arte de consolarte:
Cuando te sientas triste o estresada, escríbete una carta a ti misma para darte ánimos. Tómate un té o una bebida caliente, ponte algo cómodo o cobíjate con tu frazada favorita.
Un ejemplo de esto lo vemos en el libro Comer, rezar y amar, donde Liz se habla a si misma cuando está en la mitad de una crisis:
"Estoy aquí. Te amo. No me importa si lloras toda la noche, yo me quedaré contigo. No hay nada que puedas decir para perder mi amor. Te protegeré hasta que mueras, y el día después de tu muerte seguiré protegiéndote. Soy más fuerte que la depresión y más valiente que la soledad y nunca, nada me cansará."

-Date cuenta:
Identifica las formas en que te saboteas o tomas decisiones que no son saludables para tu cuerpo, en tus relaciones o en tu vida profesional. Perdónate. Si fumas, tomas alcohol o comes en exceso, date cuenta de cómo te sientes cuando lo haces. ¿Qué necesidad estás tratando de cubrir? Muchas veces el volvernos conscientes de los sentimientos detrás de nuestras acciones destructivas, es suficiente para dejar de hacerlo.

-Tu mejor aliado: el espejo
Algo que personalmente me ha ayudado muchísimo, es practicar un ejercicio frente al espejo. No es nada complicado y sí súper efectivo. A partir de hoy, te reto a que cada vez que te pares frente a un espejo te mires a los ojos y te digas lo bella que eres, lo mucho que te amas. Acá te cuento más de esta técnica -> Espejo


Espero te sirvan estos consejos,
Ponle amor,
La Chica Bien