martes, 4 de marzo de 2014

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Confesiones de una Summer reformada



Chicas, 
Creo que siendo honestas, todas en algún momento hemos sido la "mala del cuento", la Summer en la vida de alguien. Ya sea por inmadurez, por temor al compromiso, por no pensar en las consecuencias, etc. El caso es que lastimamos a alguien. Y la mayoría de las veces eso viene acompañado de un sentimiento de culpa. Nos sentimos conectadas a esa persona aún cuando ya no haya verdadero amor de por medio. 


La culpa está relacionada con el ego y nos hace sentir como unas víctimas. "Pobre de mi porque esta persona no me perdona" "Pobre de mi porque me siento mal y no puedo avanzar" . Piénsalo, la culpa jamás hace que nadie se sienta mejor ,ni cambia
la situación. Date cuenta que con la culpa no se resuelve nada. Si realmente en el pasado hiciste algo de lo cual te arrepientes
¡deja de pensar en eso! Si puedes  disculparte con la persona a
quien lastimaste, hazlo, y no repitas el error. 

Y claro, no siempre tendrás la posibilidad de tener a esa persona frente a ti para pedirle disculpas. En ocasiones te tocará a ti solita tomar responsabilidad de lo que sucedió y continuar el camino. Cerrar el círculo tú. 


"Cuando alguien desaparece de tu vida, puede que no vayas a volver a ver a esa persona nunca más, o si podrás decirle todas las cosas que te quedan, que te gustaría decirle. Coges papel y lápiz y escribes una carta. Que puede ser eterna o puede ser una palabra. Se la escribes a esa persona que se fue, pero no, no la mandas, la doblas y la acercas a una llama y la quemas. Se la lleva el viento y así el dolor no se te queda tan dentro." -Tengo Ganas De Ti.


El perdón no es una frase ni un sentimiento. El perdón son las acciones que tomamos para reparar el daño causado. El perdón es tomar responsabilidad de lo que hicimos. Es corregir y enmendar el camino. El perdón se trata de darte cuenta que no hay nada que puedas hacer por cambiar el pasado pero que si puedes hacer algo en este momento para no repetir los errores. 

Es necesario aceptar también, que esa persona a pesar de lo que hagas por excusarte o disculparte, tiene todo el derecho de seguir en la conclusión de que eres una persona no grata. Cada quien tiene su propio proceso y es dueño de los sentimientos que desea albergar en su corazón. Madurar es vivir con eso y tener la humildad suficiente de entender que no somos monedas de oro. 
Así que suéltalo, déjalo ir. Al final del día piensa: ¿Quieres tener razón o quieres ser feliz? Perdónate, y deja de una vez de castigarte por lo que hiciste.

Por último, les dejo una frase que me encanta: "Preocúpate por lo que los demás piensen de ti y siempre serás su prisionero"-Lao Tzu


Y si eso no te consuela, deséales lo mejor, mándales bendiciones a esas personas que lastimaste. A veces nuestro papel en su vida fue justo eso, pulirlos para alguien más. La vida sigue. 



Ponle amor,
La Chica Bien